Porque por muy cool que quede, en aquella época las millennialya aprendieron por las malas que el brazo quizá no esté preparado de forma natural para llevar todo el día el bolso colgado del codo. “Un rato no supone ningún problema. El cuerpo está preparado para adaptarse. Pero si lo convertimos en un gesto diario y sostenido, entonces sí puede generar sobrecarga”, explica Bibiana Badenes, fisioterapeuta experta en movimiento consciente. “No es la posición más funcional para sostener carga durante tiempo prolongado. Cuando el bolso cuelga del pliegue del codo, el codo permanece flexionado y el hombro tiende a elevarse ligeramente para estabilizar el peso. Eso hace que la escápula pierda parte de su estabilidad natural y el cuello empiece a compensar”.


