Los tacones han acompañado a la moda desde hace siglos como símbolo de elegancia y poder. Alargan la figura, estilizan la postura y cambian por completo la manera en que caminamos. Sin embargo, su impacto va más allá de lo estético. Lo que comenzó como un accesorio de distinción se ha convertido también en un elemento que condiciona la forma en la que nos movemos, afecta al equilibrio y, en muchos casos, a la salud de la espalda.


