Dejar huella: tocar, nos humaniza

Los años me han hecho apreciar el silencio de la profunda escucha a través de las manos cuando toco a alguien y de la respuesta para acomodar el toque en si a las necesidades que demanda el momento. Bien sea un abrazo, una caricia, un masaje o una manipulación miofascial. Porque tocar no solo tiene  lugar en un acto terapéutico.

Vivimos en una cultura , la mediterránea , que dicen que nos tocamos mas que otras, sin embargo el toque se ha convertido en un mero ritual en el que es tan rápido que ya no dejamos huella, y resulta imposible que podamos sentirnos.

Cuando toco a alguien se que no solo estoy tocando su piel, estoy tocando sus memorias, su historia y la de sus ancestros, sus vivencias que la vida ha dejado en su cuerpo.

Cuando toco  no solo es un acto de hacer, es un acto de recibir, de piel  a piel, de lo sutil a lo sutil, de la esencia  a la esencia, de la vida a la vida. La carencia de haber sido tocado nos hace ser desconfiados en la vida adulta y la falta de sostén y confianza siempre se acompaña de una alteración del tono muscular por exceso o por defecto.
Nuestras manos son esenciales en nuestra vida cotidiana, son nuestro mayor contacto con el medio externo, manipulamos, tocamos, acompañamos, nos expresamos y comunicamos con ellas incluso sin darnos cuenta.

En nuestra sociedad damos mucha importancia a la cara, la retocamos para que podamos seducir, nos gastamos fortunas en maquillaje, nos cambiamos la nariz, nos blanqueamos los dientes, que nos vean que todo esta perfecto, decimos que nuestra cara es el espejo del alma, pero en verdad son nuestras manos las que muestran la dimensión de la expresión humana. Puede que nuestras manos no sean tan glamurosas pero muestran toda la complejidad y grandeza del ser humano que nos hace diferente al resto de los animales. A través de las manos expresamos la delicadeza, lo sutil, el amor, la fuerza, nuestras manos pueden expresar todo esto. Nuestras manos nos dan la posibilidad de realizar el lenguaje escrito, de ser artesanos, de ser creadores, de expresar desde el corazón, ¿acaso la mano no es una proyección de nuestro corazón? Cuando nos saludamos nos damos la mano, las estrechamos como si quisiéramos acercar nuestros corazones y un paso mas es el abrazo, cuando abrazamos no solo empleamos los brazos y las manos sino la totalidad del campo energético corporal, y transmitimos nuestros sentimientos, pensamientos y emociones al otro. La palma de nuestra mano tiene una piel diferente llena de receptores sensoriales para poder tener un lenguaje propio, el del tacto, uf, un mundo entero.

En la medida en que fuimos ascendiendo en la postura vertical, desafiando a la gravedad, el movimiento de las manos se fue liberando, hasta convertirse en el embrión del lenguaje humano. El área motora del lenguaje y la del movimiento de las manos no solo son vecinas sino que están íntimamente conectadas en nuestro cerebro (podemos ver el lenguaje de los sordos mudos el uso de las manos crea un lenguaje propio y muy especifico). Al utilizar las manos se activan varias zonas del cerebro, se establece un patrón de conectividad del campo neuronal que es especifico para cada función.

Nos llevamos el alimento a la boca con las manos y decimos frases como que esta tan bueno como para chuparse los dedos.

Las manos tienen un poder sanador, el ser humano siempre ha utilizado sus manos para restablecer la salud, transmitimos energías electromagnéticas medibles, además en las posturas de meditación y en el Chi Kung se usan mudras específicos con las manos para activar circuitos energéticos específicos, ayudamos a sintonizar al sistema nerviosos de la otra persona para que las tensiones y el tejido conectivo se organice.

El uso de nuestras manos nos humaniza y  su máxima expresión es la creatividad. La creatividad del ser humano es infinita así pues a la inversa podrías decir que una mano entrenada es una mano creadora.

En estos tiempos en que hemos valorado a las maquinas mas que a nuestras propias manos, no nos hemos dado cuenta que muchas de las tensiones que tenemos son fruto de no poder expresar y comunicar no solo con la palabra sino con el cuerpo, a través de las manos podemos cambiar y reorganizar muchas de nuestras sensaciones y tensiones.

“Hubo un tiempo que no quería mostrar mis manos, tal como me educaron eran unas manos que no mostraban glamour, eran las manos de una mujer trabajadora, cuidadora, duras y con las uñas mordisqueadas pero son las  manos que mas allá de la técnica de masaje o manipulación transmiten amor a sus pacientes, esas manos así no son solo las mías son las manos de la mayor parte de la humanidad, ese tipo de manos ,ese es lo que nos hace humanos”.

A partir de ahora seas o no terapeuta , cada vez que toques a alguien siente la grandiosidad de la vida a través del toque , porque no solo darás sino que recibiras.

Que tengas un buen día

Bibiana Badenes

La despeiná